LA MAGIA DE LAS PALABRAS
emborracha el alma
con sabores extraños,
difusos,
familiares
lejanos,
terriblemente desconocidos.
Sin embargo, siempre están ahí
marcando la senda
hacia un destino inexacto,
soñado en las tardes caóticas
de fría soledad,
de mesa camilla y zapatillas,
soportando un invierno cruel.
Las palabras revolotean
en una encrucijada
donde imágenes deformes
mezclan tiempos absurdos.
Alocados,
Distintos.
Allí todos los caminos
siguen la luminosidad
de la misma estrella
y, entre sorbo y sorbo
del néctar de la vida
surge el poema definitivo.
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